2o. Dom de cuaresma Ciclo B (Id=207)
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Antífona de Entrada

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas y no permitas que nos derrote el enemigo. Sálvanos, Dios de Israel, de todas nuestras angustias.

[Misa]

No se dice "Gloria".

Oración Colecta

Oremos:
Señor, Padre santo, que nos mandaste escuchar a tu amado Hijo; alimenta nuestra fe con tu palabra y purifica los ojos de nuestro espíritu, para que podamos alegrarnos en la contemplación de tu gloria.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

El sacrificio de nuestro patriarca Abrahán

Lectura del libro del Génesis
22, 1-2. 9-13.15-18

En aquel tiempo, Dios le puso una prueba a Abrahán y lo llamó:
"¡Abrahán, Abrahán!"
El respondió:
"Aquí estoy".
Y Dios le dijo:
"Toma a tu hijo único, a tu querido Isaac, ve a la región de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio, en la montaña que yo te indicaré".
Cuando llegaron al sitio que Dios le había señalado, Abrahán levantó un altar y acomodó la leña. Luego ató a su hijo Isaac, lo puso sobre el altar, encima de la leña, y tomó el cuchillo para degollarlo. Pero el ángel del Señor lo llamó desde el cielo:
"¡Abrahán, Abrahán!"
El contestó:
"Aquí estoy".
El ángel le dijo:
"No descargues la mano contra tu hijo, ni le hagas ningún daño. Ya veo que temes a Dios y que no me niegas a tu hijo único".
Abrahán levantó entonces la vista y vio un carnero enredado por los cuernos en un matorral. Atrapó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo.
El ángel del Señor volvió a llamar a Abrahán desde el cielo y le dijo:
"Juro por mí mismo, palabra del Señor, que por haber hecho esto y no haberme negado a tu hijo único, te bendeciré y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y las arenas de la playa. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos.
En tu descendencia serán bendecidos todos los pueblos de la tierra, porque me has obedecido".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 115, 10.15.16-17.18-19

Siempre confiaré en el Señor.
Ambulábo coram Dómino, in regione vivórum.

Yo seguía confiando, incluso cuando pensaba: "¡Qué desgraciado soy!" El Señor siente profundamente la muerte de los que lo aman.
Siempre confiaré en el Señor.
Ambulábo coram Dómino, in regione vivórum.

Señor, yo soy tu siervo, hijo de tu esclava: rompiste mis ataduras. Te ofreceré un sacrificio de acción de gracias invocando tu nombre.
Siempre confiaré en el Señor.
Ambulábo coram Dómino, in regione vivórum.

Cumpliré mis promesas al Señor en presencia de todo el pueblo, en los atrios de la casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén.
Siempre confiaré en el Señor.
Ambulábo coram Dómino, in regione vivórum.

Segunda Lectura

Dios nos entregó a su propio Hijo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos
8, 31b-34

Hermanos: Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, antes bien lo entregó a la muerte por todos nosotros, ¿cómo no va a darnos gratuitamente todas las demás cosas juntamente con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios, si es el que salva? ¿Quién será el que condene, si Cristo Jesús ha muerto, más aún, ha resucitado y está a la derecha de Dios intercediendo por nosotros?
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre, que decía: "Este es mi Hijo amado: escúchenlo".
In splendénti nube, patérna vox audíta est; «Hic est Flius meus diléctus; ipsum audíte».
Honor y gloria a ti, Señor Jesús.

Evangelio

Este es mi Hijo amado

† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
9, 2-10

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos a una montaña alta y se transfiguró en su presencia. Sus vestidos se volvieron de una blancura deslumbrante, como nadie en el mundo podría blanquearlos.
Se les aparecieron Elías y Moisés conversando con Jesús.
Entonces Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús:
"Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías".
Estaban tan asustados que no sabía lo que decía. Vino entonces una nube que los cubrió y se oyó una voz desde la nube:
"Este es mi Hijo amado; escúchenlo".
En ese momento miraron alrededor y vieron sólo a Jesús con ellos.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó que no contaran a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre hubiera resucitado de entre los muertos.
Ellos guardaron el secreto, pero discutían entre sí qué querría decir aquello de resucitar de entre los muertos.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Se dice "Credo".

Oración de los Fieles

Celebrante:
Oremos, hermanos y hermanas, al Padre de la misericordia, árbitro de nuestros actos y Dios que escudriña lo profundo de nuestros corazones, y, con espíritu contrito, pidámosle que escuche la oración de su pueblo penitente:
(Respondemos: Señor, ten piedad).

Para que Dios conceda a sus fieles vivir estos días de Cuaresma con verdadero espíritu de penitencia y prepararse a celebrar con fruto el sacramento del perdón, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.

Para que quienes se han apartado del camino del bien y han muerto a causa del pecado, escuchen en estos días de Cuaresma la voz del Hijo de Dios y vivan, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.

Para que Dios inspire sentimientos de caridad a los que tienen riquezas y multiplique los bienes de la tierra en bien de todos, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.

Para que la penitencia cuaresmal aleje de nosotros el amor desordenado a los bienes visibles y sane nuestra aridez espiritual con el deseo de los bienes del cielo, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.

Celebrante:
Señor, Padre santo, que no perdonaste a tu Hijo, sino que lo entregaste por nosotros, pecadores, escucha nuestras súplicas y fortalécenos en la obediencia a la fe, para que, siguiendo en todo las huellas de Jesucristo, seamos transfigurados con él en la luz de la gloria.
Por Jesucristo, Señor nuestro.
Amén.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Que esta ofrenda, Señor, nos obtenga el perdón de nuestros pecados y nos santifique en el cuerpo y en el alma, para que podamos celebrar dignamente las festividades de la Pascua.
Por
Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

La transfiguración del Señor

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque Cristo, nuestro Señor, después de anunciar su muerte a los discípulos, les mostró en el monte santo el esplendor de su gloria, para testimoniar, de acuerdo con la ley y los profetas, que la pasión es el camino de la resurrección.
Por eso,
como los ángeles te cantan en el cielo, así nosotros en la tierra te aclamamos diciendo sin cesar:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Este es mi Hijo amado, en quien me complazco: escúchenlo.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Te damos gracias, Señor, porque al darnos en este sacramento el Cuerpo glorioso de tu Hijo, nos permites participar ya, desde este mundo, de los bienes eternos de tu Reino.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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